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La CPM entregó documentación al Club Lanús y a familiares de socios desaparecidos

La Comisión Provincial por la Memoria entregó ayer al Club Lanús documentación de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) sobre las tareas de espionaje desplegadas sobre el club social y deportivo Lanús y varios de sus socios que terminaron siendo desaparecidos por el terrorismo de estado.

“Esto es una entrega de lo que pertenece a sus legítimos dueños, que son las organizaciones sociales, sociedades de fomento, clubes, sindicatos, espacios culturales, universidades, iglesias, que fueron objeto de persecución porque allí se gestaba la identidad transformadora y justiciera de un pueblo soberano. En este caso se hará entrega al club social y deportivo Lanús, que fue espiado y varios de sus socios fueron desaparecidos”, afirmó a ANDAR el integrante de la CPM, Víctor de Gennaro.

“Sí, no buscaban subversivos, sino acabar con el protagonismo del pueblo y para ello planearon, organizaron y ejecutaron un verdadero genocidio a favor de los grandes grupos concentrados, con la bendición de la embajada de Estados Unidos. El de hoy, entonces, será un acto reparador con el aporte de estos archivos que estuvieron clasificados durante décadas y ojalá que todas las instituciones del Estado hagan lo propio para terminar con la impunidad que sigue alimentando la disolución nacional”, agregó.

El principal legajo corresponde a la Mesa DE, Registro de entidades de bien público, y fue elaborado en 1947 por la División de Orden Público, organismo de inteligencia que antecedió a la DIPPBA. Los primeros informes dan cuenta de las renovaciones de autoridades y solicitudes de permisos para las asambleas de socios.

Un informe del 26 de mayo de 1950 consigna que para ese momento el club tenía 9714 socios, “que existe como es lógico elementos de toda idea política aunque predomina la peronista. En 1955 se destacan los logros deportivos de la institución: un cuarto puesto en la tabla de posiciones del campeonato oficial de fútbol y una constante preocupación por las divisiones inferiores.

En cuanto a la última dictadura militar, un legajo consigna una asamblea extraordinaria que se iba a realizar en septiembre de 1978. De acuerdo a la DIPPBA, la gestión de Yolivan Biglieri contaba con el apoyo mayoritario de los socios y en ese marco se habían contraído una serie de deudas que dieron motivo a la convocatoria a la asamblea para intentar apartar al presidente mencionado. Esta situación era conocida por el Área Militar 112, que venía realizando un seguimiento detallado del tema. Tras tomar conocimiento de la fecha y hora de la asamblea, la DIPPBA la intervino por la fuerza, siendo el público dispersado sin mayores inconvenientes y sin detenciones. Ese legajo cierra con los comicios que confirmaron en la presidencia a Biglieri.

El espionaje sobre el club Lanús continuó hasta entrado los años 90. Asimismo, en el acervo documental fueron halladas las fichas de cuatro socios desaparecidos: Roberto Olivestre, Esteban Alonso, Oscar Borzi y César Hugo Canay, cuyas familias recibirán la documentación relativa a ellos durante el acto de este miércoles.

Canay había sido secuestrado de su domicilio de Lanús el 17 de mayo de 1977. Tenía 25 años, era militante del PRT-ERP y era empleado del Correo Central. Sus restos habían sido inhumados como NN en el cementerio de Avellaneda y recuperados e identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en 2014.

Olivestre era obrero metalúrgico de Lanús y fue secuestrado el 30 de marzo de 1976 a sus 39 años. Su cuerpo había sido enterrado en el cementerio de Derqui, Pilar, entre las víctimas de la masacre de Fátima ocurrida el 20 de agosto de 1976. En 2009 el EAAF recuperó e identificó sus restos.

Esteban era cadete del Sindicato de Músicos, militante de la Federación Juvenil Comunista y fue secuestrado a sus 18 años el 24 de noviembre de 1976. Tras ser ejecutado, sus restos fueron enterrados en una fosa común del cementerio de Berazategui. El EAAF recuperó e identificó sus restos en 2013.

Borzi era obrero y capataz de la cristalería SARIC, militaba en Montoneros. Fue secuestrado de su domicilio en Lanús en abril del ’77 por un grupo de tareas que torturó a todos los integrantes de la familia durante horas. Pasó por la Brigada de Investigaciones de Lanús conocida como “El Infierno”. Luego por La Tablada. Permanece Desaparecido.

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