El intendente Julián Alvarez atraviesa su tercer año como jefe comunal en un contexto marcado por el retiro del gobierno nacional en áreas clave y con un gobierno provincial que tiene menos herramientas para afrontar cuestiones básicas como la provisión de vacunas.
Los números son cada vez más ajustados, pero desde el palacio municipal afirman que hay espalda suficiente para afrontar los pagos esenciales, sostener servicios e incrementar las obras públicas, un escenario que no se repite en todos los distritos de la provincia, aclaran.
Eso, afirman, se sostiene en una ingeniería financiera que consiguió reducir los montos de los contratos más importantes: el de la recolección de basura, que supo llevarse casi el 50 por ciento del presupuesto municipal, hoy está por debajo del 30.
Claro que, en materia presupuestaria, la cabeza del intendente está enfocada en una disputa silenciosa por los fondos del puerto de Avellaneda. Esa lucha, creen en la administración municipal, está en un buen camino. “En el consejo del puerto todos están de acuerdo en que los camiones que circulan por Lanús generan daño”, señalan y afirman que la judicialización del tema podría llevar a la paralización de las obras para ampliar el puerto de contenedores más importante de Argentina. “Nosotros no queremos eso”, aclaran.
El tema podría zanjarse con la aprobación por parte del directorio de un fondo para la red de tránsito pesado en Lanús, que inyectaría cerca de 25 mil millones de pesos a las arcas lanusenses.
Más allá de ese tema, Álvarez tiene en claro que su gestión tiene el foco puesto en la seguridad y en las obras públicas. Quienes dialogan con él, saben de su afición por relatar obras hechas y por hacer. Se enorgullece, por ejemplo, de lo realizado en el Parque Central Las Colonias, dice tener contado cada bache de Lanús y que, gracias a lo que se realizará en el próximo año y medio, el distrito quedará mejor de lo que lo recibió en materia de calles.
La seguridad es otro punto candente para cualquier intendente. El jefe comunal de Lanús no escapa al tema y señala como un logro la conformación de la Cámara en lo penal para el distrito. Además, anuncia que para fin de año habrá cerca de 100 móviles patrullando el distrito, con la incorporación de unidades Renegade blindadas y nuevas motos.
Sobre ese tema, Álvarez tiene definiciones fuertes. Reconoce que Néstor Grindetti dejó “un buen centro de monitoreo” y que hoy cuenta con 1000 cámaras funcionando. Por otro lado, se muestra a favor de tener una Policía totalmente local, bajo su mando. Finalmente, aclara a todo el que quiera escucharlo que él no tiene nada que ver con la doctrina de la puerta giratoria que le atribuyen al juez Raul Zaffaroni. Afirma, en cambio, que el Estado tiene que mostrar sus dos caras, la de la asistencia y la punitiva.
En lo que tiene que ver con la política, cree que quedarán cosas pendientes para un “segundo mandato”, pero se apresura a aclarar que se refiere a la continuidad de un proyecto más que una candidatura personal asegurada. Sabe que -él o el proyecto- enfrentarán, probablemente, al exintendente interino, Diego Kravetz, un antagonista que tiene su armado, pero con el que le será posible diferenciarse y polarizar.




